viernes, 1 de mayo de 2015

Psychotic yo, confesiones

Siempre había pensado que el mundo estaba hecho para mí. Todo, gracias a una fuerza superior se había ordenado para dar lugar a esa vida perfecta. Una vida que había sido creada para que esa persona que la viviese, fuese la más dichosa de todas cuantas ha habido. Es fantástico que todo el Universo conspire para que nazcas.
De repente te das cuenta de tu infinita felicidad mientras viajas en el tren de vuelta a casa tras un largo día en la Universidad.   Aprecias algo que siempre ha estado ahí pero que había pasado inadvertido.  Ese algo es tu manera de apreciar las cosas como lo hacías antes, antes de perder la esperanza en el mundo y madurar y darte de hostias con el mundo y que se quebrara toda esa perfección que te acompañaba o estado natural que poseías. Puedes observar el cielo con admiración, tiene unos colores vivos que parecen típicos de una fotografía saturada. Admiras ese precioso naranja que baña los cielos de Madrid y aunque se deba a la contaminación te da igual porque es un espectáculo muy bello. La música que suena en tu iPod, aunque sea la de siempre tiene vida y puedes apreciar bien la música y las letras. Estás maravillado porque lo tenías y no habías sabido apreciarlo ¿y por qué ahora?
El mundo es hermoso, es fácil darte cuenta de ello, lo difícil es zafarte de las distracciones que te impiden verlo y admirarlo. Quizá cuando aprendas a mirar de verdad sea tarde.
En muchos momentos de mi vida la he admirado de veras, sabiendo que estaba hecho para mí y nadie podría impedir que consiguiera mi fin: mi perfeccionamiento como persona. Por desgracia no siempre ha sido así.
Empezaré por presentarme, pero a medias, no me parece adecuado revelar demasiado acerca de mi identidad. Yo quiero que conozcas mi historia, no me que conozcas a mí, aunque es muy posible que acabes conociéndome a partir de ésta.  Lo que considero que necesitas saber es que soy una persona, un ser humano o que por lo menos lo parezco, aunque crea que soy algo más, no un simple ser.  Mi vida ha sido bastante fácil gracias a unos padres que trabajan por  lo que no tenemos una mala posición social.  Por supuesto vivo en Madrid, una ciudad que enamora y de la que yo me prendé. Aquí es donde prioritariamente sucede mi historia. Es magnífica, la protagonizo yo.
Empecemos por mi extensa etapa de inocencia. Todos tenemos una etapa así, eres feliz en tu ignorancia. Eres idiota. Vives en un mundo sujeto por algodones que han colocado tus padres y otros seres que aprecian tu existencia. También es posible que hayas nacido desdichado y nadie te quiera, en ese caso lo siento. Lamento que tus ojos se abrieran antes de tiempo y tu vida no fuera tan genial como la de otros. Es azar o compensación por otra vida o por el futuro ¿Quién sabe? De ese periodo de tiempo no tengo mucho que destacar, salvo quizá que el trato que tenían los adultos conmigo de una atención casi constante y rodearme de caprichos los cuales han podido condicionarme. Pero es normal que unos padres que llevan años intentando concebir un bebé y que después mucho tiempo lo consigan mimen excesivamente a su criaturita.  Aún más si añadimos problemas surgidos en el parto, ciertas  complicaciones en el que se ha temido por la vida de todos. Padre, madre y bebé. Sí, el padre también ha tenido riesgos y casi un infarto por los problemas que se fueron originando. Después de superar las adversidades y siendo una familia católica y practicante como Dios manda solo queda darle las gracias a Él.
Desde muy joven te hacen creer que estás con vida porque Dios así lo ha querido y tú te lo crees porque todo aquello que dicen tus fantásticos padres es cierto. Es estupendo vivir en una pompa protegido te todo mal que hay en el mundo, pero también es terriblemente aburrido.
Vienes de una familia de bien, no hay conflictos internos- que tú sepas- la vida es maravillosa y existe para que tú tengas un gran papel en ella ¿qué menos que agradecérselo sacando buenas notas sin apenas esfuerzo gracias a ese cerebro que el mismo Dios te ha dado a ti? ¡Qué bueno es Dios por haberme facilitado esta vida!
Según vas creciendo, haciéndote mayor y siendo más consciente del mundo, te vas dando  cuenta de que tus padres te han mentido.  No existe un tal Ratoncito Pérez, ni unos Reyes Magos u Olentzero. Unos desconocidos no te entregan regalos o dinero porque hayas perdido un diente o sea una fecha señalada del calendario.
No todo es tan cómodo como en un principio creías. Antes sacabas muy buenas notas porque todo era muy sencillo y tu cerebro una esponja que absorbía todo. Ahora cuesta un poco más y hay que asentar conocimiento de otra manera. Aun así, sigues estando a la cabeza de la clase y asumiendo que esas mentiras piadosas de tus padres son por tu bien, para que sigas con la niñez más tiempo o lo que es lo mismo con ceguera del mundo real, pero tú sigues en tu mundo confortable y aburrido.
Un día te despiertas y eres adolescente, esa etapa de tu vida de la que todo el mundo lleva tiempo hablando, en la cual se van a producir tantos cambios en tu cuerpo. Yo lo veía como algo terrible y lo fue.
Realmente no estuvo tan mal. No fue tan aburrida como otras y a mí me encanta experimentar, saber, conocer y la adolescencia es una gran etapa para ello. Por primera ver empiezas a pensar por ti mismo, te haces preguntas que antes serían irreplanteables. Dudas. Algo dentro de ti sabe que se acabó aquello de contar absolutamente todo a tus padres, ahora estás en camino de convertirte en un adulto y de iniciar una fase irrepetible en la cual tienes que aprender a sacarte las castañas del fuego porque papi y mami no van a estar siempre para solucionar tu vida, o no deberían. Recuerdo que el fuego me apasionaba, encender cerillas o mecheros para prender velas -¿Quién no ha observado alguna vez cómo la vela fundida se deslizaba hacia la base de esta misma?  - o quemar un papel, se convirtió casi en una adicción. Esperaba con ansia el momento de quedarme sola en casa para hacerlo a lo grande. En  el momento que se cerraba la puerta ya tenía una pila de papeles que ya no necesitaba como páginas arrancadas de cuaderno, folios con defecto de impresión o algún examen con una nota mediocre que prefería olvidar.  Cogía la preciada materia prima y el instrumento, un mechero; acudía al lugar ideal para proceder y donde posteriormente eliminaba las pruebas de mi crimen perfecto: el baño. Los primeros días mi ambición llegaba a quemar unas cuatro hojas en el lavabo, pero con el tiempo necesitaba más y más hasta que llené la bañera y empecé a arrojar una hoja ardiendo y luego otra y otra más una vez toda la bañera estuviera en llamas mi ilusión sería suprema. Lo malo es no contar con pequeños imprevistos que fastidien tu obra, me refiero que a que el fuego crezca más de la cuenta y empiece a invadir la estantería del baño y alguna esponja sea mártir en tu experimento. Tampoco está mal ver arder el plástico de una esponja tras llevar meses centrado en papel principalmente. Se aprende de los errores se toma precaución para las próximas veces, que las habrá. Muchos adolescentes se masturban y exploran su cuerpo, cuando se quedan solos en casa, yo quedo cosas, llámame ser extraño que puebla este mundo. A día de hoy quemar cosas me sigue encantando,  algo que se combina con una de mis aficiones veraniegas que es hacer una barbacoa y sí, me encanta encender a mí el fuego.
Si alguien llega a creer que no me masturbaba porque fuera de índole religiosa que sepa que está en un grave error, en mi adolescencia yo era una persona completamente atea y declarada. Ya he dicho que es una gran etapa para dudar e investigar ¿Por qué no dudar de Dios? Ya me habían mentido antes, esto podría ser también una de las grandes mentiras de la humanidad. Y leyendo y buscando en Internet y por llevar la contraria al profesor de Religión de turno y por querer tener algún primer pensamiento propio y por seguir abusando de esta conjunción y crear un polisíndeton. En resumen que soy rebelde y eso no quita que la masturbación humana empieza en la infancia y todos lo sabemos lo hemos experimentado porque tú sabes que en ciertas zonas el roce te da gustito y te gusta el contacto en esa parte ¿o   no? Es algo natural y lanzo una nota a quien lea esto: No traumatices a tus hijos con una idea errónea de lo que supone la masturbación o estarás colaborando en la creación de un ejército de mojigatos y reprimidos que vivirán esclavos de sus frustraciones.
A pesar de la mucha confianza que tengo en mí también tengo miedos, uno de ellos, el mayor de todos me hizo en un momento de desesperación rezar a Dios para poder salvarme de tal mal. Otros, algo más racionales o no aunque un poco vergonzosos prefiero contarlos a modo de historieta y aquí tienes uno de ellos, lector de mi discurso escrito.
 La historia la llamo Cómo obtuve mi primer Pokémon y cuenta lo siguiente:
Pincha aquí para conocer la historia

La historia está inacabada pero debería quedar claro que a partir de ese descubrimiento se empiezan a producir cambios que hacen que supere mi temor. Me considero una persona cobarde y tengo muchos temores, mi experiencia personal me ha hecho ser así. Otra cosa que temo son mis sueños, no puedo controlarlos y cuanto más mayor he sido, peor se me ha dado el tema. Te voy a pedir que visualices y conviertas en imagen este texto que te voy a presentar:


¿Me has hecho caso? Gracias. Espero que no hayas pasado un muy mal trago, creo que me empiezas a caer bien y no te conozco, pero agradezco que continúes leyendo. Todos tenemos enemigos, o por lo menos los hemos tenido o alguien que se haya enfrentado a nosotros en algún momento determinado. ¿Cómo surgen los enemigos? Bueno, cada uno tiene sus métodos. Mi siguiente historia no es el origen, puesto que si no lo hubieran sido no habría sucedido, sino el detonante de mi caos. Y los protagonistas de mi sueño anterior y también la razón por la que acabé en el lugar odiado, aunque eso ahora no nos ocupa. Dicha historia se titula: Relato que me metió en líos, porque justamente fue lo que hizo.


Esta historia, con personales reales despersonificados algunos y convirtiéndoles en seres míticos, esconde una historia real. Una historia que desencadenó mi caos, pero que acabó con mi aburrimiento. Acabamos de llegar a mi plena adolescencia o casi el final de ella.
¡Qué divertido es experimentar! Y aún más si es con drogas o sexo, dirán algunos o con los dos a la vez, dirán otros. Cuando tienes un vicio es difícil frenar, a veces. Creo que mi maravillosa vida no hubiera llegado a su culmen si no hubiera entrado en contacto con ambas disciplinas.
Las drogas están bien, si sabes cuándo has de parar. Son unos evasores de la realidad estupendos y en ocasiones es muy necesario salir del mundo real, pero como no sepas controlarlo te consumen a ti y no tú a ellas. He despertado muchas mañana sin saber cómo he llegado a ese sitio o en qué circunstancias, bajo sus efectos creía que era feliz,  al despertar sabía que no.
Es preferible el sexo, dejarte llevar y no poder evitar hacerlo. Innovar una y otra vez en diferentes posturas con diferentes personas, una cada vez o varías; de tu mismo o distinto sexo. Probarlo todo y disfrutar porque para eso está. Que sirva para procrear es una función secundaria que existe para que no se extinga la especie. Es magnífica la sensación de sentir placer, un placer que te proporciona otra persona y que tú también se lo proporcionas a ella, algo que concluye con un apoteósico final que es el orgasmo. El sexo hay que probarlo con amor, sin amor; con ganas, sin ganas quizá siempre haya ganas, aunque sea un poquito- siendo dominado, siendo sumiso, BDSM y todas las parafilias que puedas imaginar. Existe es muy sano y está para disfrutar.
Quizá mi decadencia comenzó el día que me dejé llevar por mis pasiones, y sin control alguno sobre mí dejé desatados todos mis vicio, perdí casi la razón, ese declive me llevó a cometer el acto más increíble de mi vida, quizá no estuviera bajo los efectos de ninguna sustancia, quizá sí. Lo único que realmente sé es que fue real y me cambió para siempre. ¿Quieres saber qué fue? ¿No lo temes? ¿Me crees capaz de cualquier cosa? Bueno, pues que sepas que he faltado a nueve de los diez mandamientos, al único que no he faltado es el séptimo ¿Te interesa mi historia con el quinto? No te estoy hablando de ningún animal que se cruzara por mi camino mientras conducía la moto o la bici, ni de algún insecto que perturbara mi paz, hablo de una vida humana. Irónico me parece que acabar con una vida te haga sentir a ti más vivo, pero así es. Sientes que tienes tanto poder mientras acabas con su vida, puedes hacerlo lentamente y que sufra o rápido y acabar angustia. Si realmente existe un Dios, algo que dudo con mi agnosticismo actual, se debe sentir de una manera similar a como en ese momento me sentí yo, decidiendo si dejaría que viviera o no. Yo tenía un cuchillo en mi mano, siempre me han fascinado las armas blancas, son unas herramientas perfectas y han ayudado al hombre durante toda la historia, el caso es que rasgar su piel y penetrar el filo en su carne mientras la sangre empezaba a brotar por el corte es la sensación más inaudita que pueda existir, digo desde mi experiencia. No volví a repetir de esa manera, pero si una experiencia personal y con mis propias manos, en un cuello ajeno. Al principio las venas están muy hinchadas y sientes cercana su respiración, tras un apogeo crees perder el control y que la víctima vencerá, aunque realmente se ha rendido, en unos segundos se desplomará. Tú has ganado ¿Sí? ¿Soportarás esa carga en tu conciencia?
Te has dado cuenta de lo que has hecho, no ha estado demasiado bien, han sido unos años muy caóticos y antes apreciabas la belleza del mundo, algo que parece que has olvidado para concentrarte en el placer propio. Sabes lo egoísta que es aprovechar los recursos de este grandioso mundo en el que vives sin dar nada a cambio. Aún puedes hacer algo bien, cambia. Lo intentas, no lo consigues, mas no te rindes. Algún día te darás cuenta de que siempre haciendo las cosas bien los problemas a veces sólo se multiplican, tienes que dejarlo fluir y no forzarlo.
Pasa el tiempo, las cosas no mejoran y realizas un breve escrito:

"Hoy he pensado en colgarme. Lo hubiera hecho, aunque muy a mi pesar había demasiados peros que me lo impedían.
Ya tenía pensando lo que me iba a pasar por el cuello, el cinturón de mi albornoz; el lugar elegido para colgarlo era el marco de la mampara de la bañera, pero era poca altura, no sabía si soportaría mi peso.
Además, estaba a punto de meterme en la bañera, ya estaba en bolas y no me atrae nada la idea de que la desnudez me acompañe en nacimiento y muerte."

Necesitas ser feliz, olvidar el pasado y apreciar mi vida, pero no sabes qué hacer necesitas acabar con esto, algo harás, no te puedes quedar con los brazos cruzados, quizá haya otra manera Dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerto pero ¿y si la muerte fuera una solución?