¿¡Pero cuánto cuesta ser honesto!? ¿Es realmente tan difícil?
Cómo vamos a serlo con los demás si nadie lo es consigo mismo.
Nos fiamos de opiniones ajenas sesgadas y no de todas. El criterio de fiabilidad depende de cuánto estimes a esa persona y sólo si es un igual o superior aceptarás esa opinión, en caso contrario quedará descartada.
Tu cabeza te hará pensar que algo es más o menos válido en función de la subjetividad de tu estúpida cabecita para calificar a la gente. Acojonante.
Y te crees con toda la autoridad moral para dar tu estúpida opinión que NADIE TE HA PEDIDO sobre un tema en el que no tienes NI PUTA IDEA. Pero cómo me voy a fiar la opinión de un ser que ha formado la suya por opiniones externas a partir de individuos de su espectro de igualdad-superioridad. Que no es ni tu experiencia personal que es lo que te ha dicho gente que TÚ CONSIDERAS que "sabe". En resumen que eres gilipollas, pero tu estrechez mental no te deja verlo.
¿Honesta yo? Pues tampoco porque no tengo narices a decir esto a mucha gente a la cara, que es lo que se merecen y que deje evidente que son una panda de ignorantes con opiniones de "seres superiores" o que benefician a su persona.
Es muy triste que no seamos honestos con la gente por las consecuencias de las respuestas.
El revivir del caos de mi mente
lunes, 13 de agosto de 2018
martes, 23 de enero de 2018
Hoy vengo a hablar de la motivación y la moralidad
Hoy vengo a hablar de la motivación y la moralidad. De las experiencias vividas marcadas a fuego que nunca se han ido y siempre vuelven cuando menos lo necesitas.Inevitable hablar de la educación puesto que es el elemento conector.
El primer contacto con este mundo lleno de caminos de rosas con espinas que quiero resaltar fue a los seis años. Supongo que esa profesora dormiría bien por las noches y lo seguirá haciendo, pero yo no lo hacía. Por las noches no tanto, porque siempre tenía mis cuentos de antes de dormir y peluches que disipaban todas las penas, las mañanas eran otro cantar. Recuerdo que me entraba a las 9.00 a clase y mi madre me despertaba a las 8.00 para tener tiempo de prepararme para ir a clase. Yo ya estaba despierta o me había dormido una media hora escasa antes, agotada de tanto llorar. No siempre mis llantos despertaban a mis padres, ni mis gritos desesperados que les preguntaban que por qué me habían metido a ese colegio, que yo no quería ir a ese colegio con esa "seño". Supongo que ella dormiría bien y satisfecha creyendo que hacía una gran labor al mundo dando clase a 28 críajos de primaria.
De verdad que odiaba a esa profesora y la sigo odiando hoy en día.Ahora tengo una opinión más madura, pero si nos volvemos a cruzar esperando al metro y tengo el día cruzado acabará en la vía cuando se aproxime el subterráneo, porque además la señora vive en una calle perpendicular a la mía.
¿Que qué mal me pudo causar esa señora que se aproximaba a los sesenta y enseñaba a los más peques? Las miradas de superioridad que siempre le noté hacia mi madre. Las limitaciones que imponía en los juegos (esto es difícil de explicar).Los castigos injustos, como aquella vez que decidió castigar a todos aquellos que tenían el baby en el suelo. ¡Maldito el momento en el que se me ocurrió decir que yo no había tirado el mío al suelo y que lo podría haber tirado alguien (adrede o no)! Que me castigó el doble que a todos por protestar. Me hervía la sangre. No sabía todo lo que me quedaba por tragar con esa señora. Si no fuera suficiente, el curso siguiente volvió a ser mi profesora y ya entramos en los intentos de dejar en evidencia delante de toda la clase. No sé, quizá por eso lo de hablar en público a día de hoy lo llevo jodido.Y los favoritismos más que evidentes, pero de ese tema hablaré después.
Han pasado casi veinte años, pero son recuerdos dolorosos que permanecerán conmigo. Bueno, "gracias", señora por hacer durante dos cursos que me costara muchísimo ir a clase y llorara de vez en cuando (con el paso del tiempo esto fue desapareciendo) antes de dormir porque no quería sufrirla más.
Desde los dos primeros años en ese colegio hasta el último año. Los años intermedios cuanto más cuanto menos, pero ese colegio me gustaba. Había profesores muy buenos y otros que creían y creen que lo son.
La ética y la moral. Estábamos en cuarto, curso en el que se da o daba ética y ¡oh, profesor nuevo! Que resultó ser un joven que se iba a meter a sacerdote, pero se arrepintió; un señorito que se metió al ejército, pero se arrepintió. Los jueves de 13.15 a 14.15 eran terribles. Éramos el peor curso de todos y os aseguro que hubo un día al menos en que fue cierto.
Ya habíamos tratado temas como el aborto y se había montado una de padre y muy señor mío, pero que jueves tras jueves hubiera jaleo en el aula, quejas de las aulas de alrededor, broncas los viernes por el comportamiento y aviso a los padres del comportamiento conjunto e individual habían diezmado las ganas de bronca de la clase. A esas alturas del curso ya me había expulsado o estaban a punto, por lo que ni sentía ni padecía. Cierto día, el individuo, porque con él dimos la noción de individuo en los primeros temas tuvo que soltar que las personas homosexuales tenían una disfunción y blablablá. No sé si algún día se arrepintió o arrepentirá por decir aquello, como antes se ha arrepentido de muchas otras. Comentar algo así en ese colegio concertado, pero "progre" no era lo más acertado. Creo que nunca he visto más unión en una clase, ya fuera porque les había escandalizado lo dicho por el profesor o simplemente porque vieron la oportunidad, ocurrió algo muy gordo, pero con la Iglesia hemos topado y había algún profesor que al parecer compartía ese ideal. La mayoría no y fue un tema muy sonado, muchos profesores de verdad se interesaron por lo sucedido y nos dieron su apoyo.
Lo de este señor no acaba aquí. No me siento muy orgullosa, pero sé que subirme la falda del uniforme y desabrocharme otro botón del polo influyó directamente en mi nota cuando fui a reclamar el examen. Fue sugerencia de una compañera de clase y nunca he vuelto a hacer nada así y si hubiera sido yo no lo hubiera hecho, a finales de cuarto no era yo, estaba demasiado quemada y con demasiada incertidumbre. Al final ninguna de las chicas suspendimos, no sé cosas.
Este pequeño recorrido por grandes momentos que me han incitado a la misantropía finalizan (de momento) en bachillerato.
Podría haber hablado largo y tendido de esos profesores que ven una causa perdida y se aferran a ella como a un clavo ardiendo, ignorando al resto de la clase o esos que creen exigir un poco más al alumno que destaca, pero lo único que hacer es crearle un problema de presión por dar la talla. Por favor, dejen de leer autoayuda, meterse en la vida de los demás y den clase.
Quizá porque no sabía bien dónde me metía, que estaba a cuatrocientos kilómetros de casa y me podría sentir más desvalida, que era más consciente del mundo, pero el internado, lo que fue el internado.
Esas monjas, casadas con Dios que qué mal podrían hacer, bueno, los comentarios estilo "si estás aquí por algo será" prejuzgándote, sin saber que estas allí porque quieres o porque huyes de algo peor, esos para empezar. Esa que era "madre" (porque ese era su como se llame porque ya me da igual) que entraba a dar clase de Filosofía en primero, con la cabeza bien alta exaltando moralidad y creyéndose conocedora y creadora de todo el pensamiento humano. Persona que de Filosofía sabía lo que ponía en el libro que teníamos y del que no te podías desviar una línea en el examen -o, espera, espera que nos hacía salir a la pizarra a decir la lección- pero ella para hacernos notar que estaba a favor de la pena de muerte y decir barbaridades varías sí se saltaba a la torera. Otro que tal baila era el Padre, creo que fue en el primer profesor -por llamarlo de alguna manera- que noté que corregía por apellido. Quien dice corregir por apellido dice corregir según te caiga el alumno, por quiénes sean sus padres, por el tiempo que lleve en el colegio... Era más evidente en cuanto al profesorado religioso, pero los otros profesores no se quedaban cortos no. Tantos exámenes hechos y sin verlos después, pero qué puta vergüenza. Se creerán salvados y con su sitio junto a Dios asegurado.
El primer contacto con este mundo lleno de caminos de rosas con espinas que quiero resaltar fue a los seis años. Supongo que esa profesora dormiría bien por las noches y lo seguirá haciendo, pero yo no lo hacía. Por las noches no tanto, porque siempre tenía mis cuentos de antes de dormir y peluches que disipaban todas las penas, las mañanas eran otro cantar. Recuerdo que me entraba a las 9.00 a clase y mi madre me despertaba a las 8.00 para tener tiempo de prepararme para ir a clase. Yo ya estaba despierta o me había dormido una media hora escasa antes, agotada de tanto llorar. No siempre mis llantos despertaban a mis padres, ni mis gritos desesperados que les preguntaban que por qué me habían metido a ese colegio, que yo no quería ir a ese colegio con esa "seño". Supongo que ella dormiría bien y satisfecha creyendo que hacía una gran labor al mundo dando clase a 28 críajos de primaria.
De verdad que odiaba a esa profesora y la sigo odiando hoy en día.
¿Que qué mal me pudo causar esa señora que se aproximaba a los sesenta y enseñaba a los más peques? Las miradas de superioridad que siempre le noté hacia mi madre. Las limitaciones que imponía en los juegos (esto es difícil de explicar).Los castigos injustos, como aquella vez que decidió castigar a todos aquellos que tenían el baby en el suelo. ¡Maldito el momento en el que se me ocurrió decir que yo no había tirado el mío al suelo y que lo podría haber tirado alguien (adrede o no)! Que me castigó el doble que a todos por protestar. Me hervía la sangre. No sabía todo lo que me quedaba por tragar con esa señora. Si no fuera suficiente, el curso siguiente volvió a ser mi profesora y ya entramos en los intentos de dejar en evidencia delante de toda la clase. No sé, quizá por eso lo de hablar en público a día de hoy lo llevo jodido.Y los favoritismos más que evidentes, pero de ese tema hablaré después.
Han pasado casi veinte años, pero son recuerdos dolorosos que permanecerán conmigo. Bueno, "gracias", señora por hacer durante dos cursos que me costara muchísimo ir a clase y llorara de vez en cuando (con el paso del tiempo esto fue desapareciendo) antes de dormir porque no quería sufrirla más.
Desde los dos primeros años en ese colegio hasta el último año. Los años intermedios cuanto más cuanto menos, pero ese colegio me gustaba. Había profesores muy buenos y otros que creían y creen que lo son.
La ética y la moral. Estábamos en cuarto, curso en el que se da o daba ética y ¡oh, profesor nuevo! Que resultó ser un joven que se iba a meter a sacerdote, pero se arrepintió; un señorito que se metió al ejército, pero se arrepintió. Los jueves de 13.15 a 14.15 eran terribles. Éramos el peor curso de todos y os aseguro que hubo un día al menos en que fue cierto.
Ya habíamos tratado temas como el aborto y se había montado una de padre y muy señor mío, pero que jueves tras jueves hubiera jaleo en el aula, quejas de las aulas de alrededor, broncas los viernes por el comportamiento y aviso a los padres del comportamiento conjunto e individual habían diezmado las ganas de bronca de la clase. A esas alturas del curso ya me había expulsado o estaban a punto, por lo que ni sentía ni padecía. Cierto día, el individuo, porque con él dimos la noción de individuo en los primeros temas tuvo que soltar que las personas homosexuales tenían una disfunción y blablablá. No sé si algún día se arrepintió o arrepentirá por decir aquello, como antes se ha arrepentido de muchas otras. Comentar algo así en ese colegio concertado, pero "progre" no era lo más acertado. Creo que nunca he visto más unión en una clase, ya fuera porque les había escandalizado lo dicho por el profesor o simplemente porque vieron la oportunidad, ocurrió algo muy gordo, pero con la Iglesia hemos topado y había algún profesor que al parecer compartía ese ideal. La mayoría no y fue un tema muy sonado, muchos profesores de verdad se interesaron por lo sucedido y nos dieron su apoyo.
Lo de este señor no acaba aquí. No me siento muy orgullosa, pero sé que subirme la falda del uniforme y desabrocharme otro botón del polo influyó directamente en mi nota cuando fui a reclamar el examen. Fue sugerencia de una compañera de clase y nunca he vuelto a hacer nada así y si hubiera sido yo no lo hubiera hecho, a finales de cuarto no era yo, estaba demasiado quemada y con demasiada incertidumbre. Al final ninguna de las chicas suspendimos, no sé cosas.
Este pequeño recorrido por grandes momentos que me han incitado a la misantropía finalizan (de momento) en bachillerato.
Podría haber hablado largo y tendido de esos profesores que ven una causa perdida y se aferran a ella como a un clavo ardiendo, ignorando al resto de la clase o esos que creen exigir un poco más al alumno que destaca, pero lo único que hacer es crearle un problema de presión por dar la talla. Por favor, dejen de leer autoayuda, meterse en la vida de los demás y den clase.
Quizá porque no sabía bien dónde me metía, que estaba a cuatrocientos kilómetros de casa y me podría sentir más desvalida, que era más consciente del mundo, pero el internado, lo que fue el internado.
Esas monjas, casadas con Dios que qué mal podrían hacer, bueno, los comentarios estilo "si estás aquí por algo será" prejuzgándote, sin saber que estas allí porque quieres o porque huyes de algo peor, esos para empezar. Esa que era "madre" (porque ese era su como se llame porque ya me da igual) que entraba a dar clase de Filosofía en primero, con la cabeza bien alta exaltando moralidad y creyéndose conocedora y creadora de todo el pensamiento humano. Persona que de Filosofía sabía lo que ponía en el libro que teníamos y del que no te podías desviar una línea en el examen -o, espera, espera que nos hacía salir a la pizarra a decir la lección- pero ella para hacernos notar que estaba a favor de la pena de muerte y decir barbaridades varías sí se saltaba a la torera. Otro que tal baila era el Padre, creo que fue en el primer profesor -por llamarlo de alguna manera- que noté que corregía por apellido. Quien dice corregir por apellido dice corregir según te caiga el alumno, por quiénes sean sus padres, por el tiempo que lleve en el colegio... Era más evidente en cuanto al profesorado religioso, pero los otros profesores no se quedaban cortos no. Tantos exámenes hechos y sin verlos después, pero qué puta vergüenza. Se creerán salvados y con su sitio junto a Dios asegurado.
miércoles, 6 de diciembre de 2017
El día en el que una choni me llamó "tonta"
Cuenta la leyenda que la palabra "choni" para referirnos a esa tribu urbana de barribajeras, ( con piercing en el labio superior, seguramente inferior, bla bla blá, bla bla blá (han pasado ya unos 10 años de esa moda, a Diosito gracias, pero una imagen mental nos podemos hacer todos) fue tomada del hipocorístico de Asunción (que en paz descanse mi difunta abuela, la cual se llamaba así).
Cursando 4º de ESO en mi colegio de toda la vida, cierto día, me hizo llamar- y sin pedir yo audiencia- la choni por antonomasia del curso, la cual había quitado ese mismo curso el puesto a su antecesora. La jerarquía en estos mundos está muy clara, la más mayor, malota y chunga maneja el cotarro. La que me hizo llamar ya había repetido unas cuantas veces y tenía la mayoría de edad, a diferencia de quien ocupaba su puesto con anterioridad, además tenía peor fama, claro.
Inocente de mí fui, evidentemente tenía cierta congoja, a mí me la sudaba su jerarquía, pero sabía de sobra que me podrían putear un poco bastante lo que restaba de curso.
Inocente de mí fui, evidentemente tenía cierta congoja, a mí me la sudaba su jerarquía, pero sabía de sobra que me podrían putear un poco bastante lo que restaba de curso.
Creo que es conveniente aclarar que estaba en cuarto de letras y que todos los borregos, desgraciados que no aspiraban a nada en la vida habían acabado ahí para poder sacarse el título porque era "más fácil", no porque sus inquietudes ante la vida se suplieran en esa modalidad. Pocas personas estábamos en esa clase porque nos motivase un bachillerato de "letras". Como somos muy básicos y en esas tribus urbanas son así, se había arrejuntado toda la escoria en torno a esta líder. "Valiente" de mí, tragué saliva y fui a averiguar qué hostias quería. Recuerdo perfectamente que ese día teníamos Educación Física y llevábamos el chándal del uniforme del colegio, también recuerdo que sucedió entre las primeras horas de la mañana.
Cuando llegué frente a la tipa esta me dijo:"Oye, tú eres un poco tonta ¿no?" Mi cara era de sorpresa, cuanto menos y de no haber comprendido bien lo que dijo por lo que continuó: "Lo digo porque no tienes muchos amigos y eso" Mi cara de estupefacción no sé cómo fue, pero se quedó incómoda. Se escuchaban risillas de fondo. Una vez que pude reaccionar fui pitando a mi sitio.
Una vez en zona segura, en mi sitio en la penúltima fila, conté lo sucedido a mi compañera de mesa y amiga de aquel entonces. Su reacción fue similar a la mía, pero no tan exagerada. Juntas estuvimos comentando sarcásticamente que ojalá leer estudios que relacionen la cantidad de amigos con la inteligencia de manera directamente proporcional. "Oh, un nuevo amigo en mi círculo, 5 puntos más de CI".
Durante el recreo lo comenté con las chicas que formaban parte de mi grupo de amigas en aquel entonces que se encontraban en la modalidad de ciencias, nada que mi compi de mesa y yo no hubiéramos comentado con anterioridad.
Soy una persona que necesita cierta venganza, o esa superioridad moral de saber que "he ganado". A pesar de que tomaba a la queen choni por una estúpida con inteligencia superior a la media a la cual vería tarde o temprano pinchándose en cualquier estación de tren y/o un hijo en camino en unos meses, me sentía ofendida. Si el karma no hace su trabajo, ya lo haré yo. Para que esto sucediera no tuvo que pasar mucho tiempo, sólo llegar a una clase en la que algún profesor nos hiciera leer en voz alta. No sé quién sería el detonante, pero parecía una traca porque se repitió en varias asignaturas con diversos profesores.
Poco después de lo relatado anteriormente, no llegaría a pasar ni una semana, un profesor hizo leer a algunos alumnos en voz alta el libro de texto, los profesores suelen tomar a los que tienen más cerca, es decir, a los de las primeras filas ¿y quién se sentaba en primera fila? ¡Bingo! La queen choni. Comenzó a leer en voz alta y qué sorpresa la mía cuando su fluidez leyendo era superada por alumnos de segundo de primaria, ¡vaya! En este primer caso sólo lo comenté con mi compi de mesa que fue quien se dio cuenta de esto y me empezó a dar codazos para que saliera de mi mundo y volviera a la clase. En otras clases fue pasando algo similar, la tipa está leía en voz alta y parecía que lo leía alguien que acababa de aprender a leer hasta el culmen cuando la tutora, que nos daba historia le echó la bronca por leer así con 18 años que si no le daba vergüenza y poco después la profesora de lengua hizo lo mismo. Toda la clase era consciente de que la queen choni atemorizar y ser la más mala del lugar bien, pero lo de leer de manera fluida en voz alta malo.
Castigo el mío tener que ver su cara cada vez que veo la orla del colegio, porque por su apellido su cara de choni decorada para ser aún más choni se encuentra al lado de la mía debido a nuestros apellidos, pero c'est la vie.
martes, 23 de mayo de 2017
Game Over
Tengo la cabeza tan saturada, vivo tanto al día a día, ignoro tanto el calendario que no me había dado cuenta de que el viernes tendré mi última clase como estudiante de grado universitario. Sí, el año que viene el principio, sigo en la universidad, pero en una etapa completamente distinta.
Ha sido un año complicado, no me voy a engañar. No tenía tanto que hacer en cuanto a clases, pero sí tenía muchas responsabilidades. Sabía que se iba a acabar, pero lo veía lejano, me quedan cuatro horas de clase y aún lo veo lejano. Sigo casi sin creérmelo.
Ha sido duro, de los que más. Demasiados momentos de soledad que he intentado suplir, es aterrador sentirse sola. No siempre me he sentido así, pero muchísimas veces lo he sentido, sí. No es lo mismo tener tu rutina de clase, con tus amigas, que con desconocidos con los que vas a compartir una clase que ni te va ni te viene porque ya tienes la cabeza en otro sitio y más fuera que dentro, pero no tan fuera como te atreves a admitir. Cómo he echado de menos los dramatismos de las más dramáticas que yo que haberlas haylas, siempre quedará el "From the lost to the river" y recurrir a él porque bueno, por lo menos te ríes cuando no puedes más.
Claro que me arrepiento de no haber aprovechado más muchos momentos. Demasiado. Es una lástima no poder volver atrás. No puedo evitar pensar en las infinitas posibilidades que me he perdido. Ya lo he dicho en alguna otra ocasión, que suelo acabar brindando por "lo que puedo haber sido, pero nunca fue" y es terrible, a veces me atormenta. Aunque tengo asumido que mi vida es como he decidido que sea y está bien, muy bien, no me quejo y realmente me considero una persona afortunada, dentro de lo que cabe.
Ahora que acaba todo esto, no sé cómo seguirá. Vale que tengo un año de máster precioso para plantearme el futuro y...¿luego qué? Pensando en metas, logros, objetivos... llevo como una semana y siempre he tenido muy claro que quería ir a la universidad y bueno, ya casi tengo el grado completado y luego máster ¿después? porque algo tendré que hacer. ¿Pero yo quería ir a la universidad por mí misma o porque es lo que en casa siempre me han dicho y metido en la cabeza? Vale ¿y ahora qué? bueno, eso responderá mi yo del futuro, venga, siempre quitándome y huyendo de lo verdaderamente importante, tan madura como siempre.
Pues nada, a seguir divagando, pensando qué será de mí, qué podría hacer, qué conseguiré. Siempre naufragando en dudas, temores, incertidumbre.
Ha sido un año complicado, no me voy a engañar. No tenía tanto que hacer en cuanto a clases, pero sí tenía muchas responsabilidades. Sabía que se iba a acabar, pero lo veía lejano, me quedan cuatro horas de clase y aún lo veo lejano. Sigo casi sin creérmelo.
Ha sido duro, de los que más. Demasiados momentos de soledad que he intentado suplir, es aterrador sentirse sola. No siempre me he sentido así, pero muchísimas veces lo he sentido, sí. No es lo mismo tener tu rutina de clase, con tus amigas, que con desconocidos con los que vas a compartir una clase que ni te va ni te viene porque ya tienes la cabeza en otro sitio y más fuera que dentro, pero no tan fuera como te atreves a admitir. Cómo he echado de menos los dramatismos de las más dramáticas que yo que haberlas haylas, siempre quedará el "From the lost to the river" y recurrir a él porque bueno, por lo menos te ríes cuando no puedes más.
Claro que me arrepiento de no haber aprovechado más muchos momentos. Demasiado. Es una lástima no poder volver atrás. No puedo evitar pensar en las infinitas posibilidades que me he perdido. Ya lo he dicho en alguna otra ocasión, que suelo acabar brindando por "lo que puedo haber sido, pero nunca fue" y es terrible, a veces me atormenta. Aunque tengo asumido que mi vida es como he decidido que sea y está bien, muy bien, no me quejo y realmente me considero una persona afortunada, dentro de lo que cabe.
Ahora que acaba todo esto, no sé cómo seguirá. Vale que tengo un año de máster precioso para plantearme el futuro y...¿luego qué? Pensando en metas, logros, objetivos... llevo como una semana y siempre he tenido muy claro que quería ir a la universidad y bueno, ya casi tengo el grado completado y luego máster ¿después? porque algo tendré que hacer. ¿Pero yo quería ir a la universidad por mí misma o porque es lo que en casa siempre me han dicho y metido en la cabeza? Vale ¿y ahora qué? bueno, eso responderá mi yo del futuro, venga, siempre quitándome y huyendo de lo verdaderamente importante, tan madura como siempre.
Pues nada, a seguir divagando, pensando qué será de mí, qué podría hacer, qué conseguiré. Siempre naufragando en dudas, temores, incertidumbre.
martes, 4 de abril de 2017
Tenemos que hablar
No, sé que todo lo que empieza por esas palabras desencadena algo trágico y esto, como de costumbre, no es un excepción.
Hace un año imploraba al cielo un SOS casi a diario, pero me recuperé. De todo se sale.
No me gusta molestarte, pero tenía que hablar contigo, Máster, llevábamos mucho sin hablar. Sabes que intento ser fuerte, Máster, tú mejor que nadie. Sé que tengo tu apoyo, que confías en que puedo y seguramente pueda, pero a veces no puedo más. Máster, ¿Qué he de hacer? Hay situaciones que me superan, cargas que se acumulan y no soy como tú, Máster. Me duela más o menos soy mortal, efímera y tengo límites. Cuando la desesperación nos supera y no podemos recurrir a lo mundano acudimos a lo divino, Máster, pero sé que te molesta que te eleve tanto. Me disculpo, Máster, pero es un "piropo", ya conoces mis tendencias religiosas y sólo quería que vieras que realmente no pierdo el sentido del humor, Máster.
Me he sentido como en esos tiempos pasados, Máster, otra vez se ha apoderado de mí. Llevo semanas, me atrevería a decir, y va a más, lo he hoy ha sido un gran aviso. No se me van las náuseas, hoy he sentido una gran contracción en el estómago y llevo toda la tarde sintiendo que me arden las entrañas. No quiero volver a eso, Máster, fue una de las peores épocas de mi vida, bien lo sabes, Máster, estabas ahí.
Hace nada tenía ganas de vivir, Máster, pero ya... Hoy se me han quitado las ganas de hacer muchas cosas, ha sido un día duro. Después de haber estado realmente bien duele que un día empieces a recibir palos y más palos, Máster.
No quería mentirte, Máster, ni tampoco ocultarte información. Sí, han vuelto esos sueños en los que es tan fácil caer al vacío, un vacío sin fondo, sin apoyos para evitar la caída, he estado muy arriba, sé que si caigo dolerá y mucho. Vale, tengo que admitirte que hoy también he visto borroso durante minutos y que casi me desmayo, de acuerdo, también me ha faltado el aire y he estado a punto de hiperventirlar, no me pasas una, Máster, sé que te has preocupado.
Tengo que preguntarte: ¿Esto va a ser mi vida ya?¿Preocupaciones que acaban perjudicando mi salud?¿Problemas y más problemas? No sé si quiero esta vida, Máster ¿La merezco? No quiero volver a pensamientos oscuros, sí, los últimos recientes fueron hace un año, Máster, pero no puedo controlar todo lo que hay en mi cabeza, al igual que no puedo controlarlo todo y sabes lo mucho que me molesta, Máster.
Los falsos ateos recurren a Dios en momentos así, pero yo recurro a ti ¿Qué soy? Supongo que tan cobarde como ellos o más. Perdóname mis pecados diarios, Máster.
Hace un año imploraba al cielo un SOS casi a diario, pero me recuperé. De todo se sale.
No me gusta molestarte, pero tenía que hablar contigo, Máster, llevábamos mucho sin hablar. Sabes que intento ser fuerte, Máster, tú mejor que nadie. Sé que tengo tu apoyo, que confías en que puedo y seguramente pueda, pero a veces no puedo más. Máster, ¿Qué he de hacer? Hay situaciones que me superan, cargas que se acumulan y no soy como tú, Máster. Me duela más o menos soy mortal, efímera y tengo límites. Cuando la desesperación nos supera y no podemos recurrir a lo mundano acudimos a lo divino, Máster, pero sé que te molesta que te eleve tanto. Me disculpo, Máster, pero es un "piropo", ya conoces mis tendencias religiosas y sólo quería que vieras que realmente no pierdo el sentido del humor, Máster.
Me he sentido como en esos tiempos pasados, Máster, otra vez se ha apoderado de mí. Llevo semanas, me atrevería a decir, y va a más, lo he hoy ha sido un gran aviso. No se me van las náuseas, hoy he sentido una gran contracción en el estómago y llevo toda la tarde sintiendo que me arden las entrañas. No quiero volver a eso, Máster, fue una de las peores épocas de mi vida, bien lo sabes, Máster, estabas ahí.
Hace nada tenía ganas de vivir, Máster, pero ya... Hoy se me han quitado las ganas de hacer muchas cosas, ha sido un día duro. Después de haber estado realmente bien duele que un día empieces a recibir palos y más palos, Máster.
No quería mentirte, Máster, ni tampoco ocultarte información. Sí, han vuelto esos sueños en los que es tan fácil caer al vacío, un vacío sin fondo, sin apoyos para evitar la caída, he estado muy arriba, sé que si caigo dolerá y mucho. Vale, tengo que admitirte que hoy también he visto borroso durante minutos y que casi me desmayo, de acuerdo, también me ha faltado el aire y he estado a punto de hiperventirlar, no me pasas una, Máster, sé que te has preocupado.
Tengo que preguntarte: ¿Esto va a ser mi vida ya?¿Preocupaciones que acaban perjudicando mi salud?¿Problemas y más problemas? No sé si quiero esta vida, Máster ¿La merezco? No quiero volver a pensamientos oscuros, sí, los últimos recientes fueron hace un año, Máster, pero no puedo controlar todo lo que hay en mi cabeza, al igual que no puedo controlarlo todo y sabes lo mucho que me molesta, Máster.
Los falsos ateos recurren a Dios en momentos así, pero yo recurro a ti ¿Qué soy? Supongo que tan cobarde como ellos o más. Perdóname mis pecados diarios, Máster.
martes, 21 de marzo de 2017
Mis lugares secretos: El palacio
Es grande y tiene un sinfín de habitaciones muy amplias, pero no frecuento todas. En su mayoría es blanco, parece de mármol, se pueden apreciar detalles dorados. Tiene un larguísimo pasillo y a cada lado enormes ventanales de arco por los que puedes ver el cielo azul y las nubes blancas, pero sobre todo las nubes. A veces se pueden apreciar los rayos de sol. Desde la biblioteca también se pueden ven, y creo que mejor, el pasillo es para contemplar las nubes y la biblioteca para leer aprovechando los rayos de sol. Es una biblioteca estupenda, no es pequeña, pero de extensión tampoco muy grande, pero si es alta, muy alta ya que tiene al menos cuatro metros de altura. Dentro puedes ver las estanterías llenas de libros, la mayoría de encuadernación en cuero y hojas muy amarillas, aunque bastante bien cuidados. He leído la mayoría y prometo que leeré todos. También hay una vieja butaca de cuero marrón, es donde me pongo a leer. Me entra la luz por cada ventana que están a diestra y siniestra de la butaca. Detrás siguen los libros y una escalera de madera que me permite trepar para buscar títulos. Pero soy un desastre, hay montones de libros el suelo, también al lado izquierdo de la butaca y casi tapando una mola del mundo la cual es muy antigua, tiene hasta un dragón dibujado y tiene dibujada La Atlántida.
Me gustan los atardeceres, pero nunca he visto ninguno desde dentro. Sólo he ido de día. Tengo una teoría y un miedo. Cuando cruzo por el pasillo para ir a la biblioteca y veo a uno de los autómatas que lo custodian corro, siempre me ha gustado correr por los pasillos, pero aquí es por supervivencia, sé que no me van a hacer nada, están programados para una función ¿pero cuando se acerca la noche? Temo que me van a hacer algo. En la biblioteca pueden entrar, pero no si yo estoy dentro. He intentado ver cómo caía la noche desde dentro, pero cuando empiezan a entrar rayos de luz anaranjados me invade el sueño y me duermo. Al despertar están los nuevos rayos de sol que comienzan el nuevo día. he intentando un incontable número de veces vencer a Morfeo, pero lo doy por imposible. Sólo me queda leer y estar a salvo en mi lugar secreto.
domingo, 19 de marzo de 2017
Adiós a otro de mis demonios
No quiero volver a tener con nadie la complicidad que tenía contigo si el precio a pagar es una tercera parte de lo que me supuso.
Te conocía tanto que asustaba. A veces gracioso, a veces siniestro que con un simple gesto pudiéramos comunicar tanto.
Que no se me malinterprete, me parece algo maravilloso llegar a tener esa conexión con alguien, y muy bonito, pero si es una relación sana. Y sana digo porque de ser algo sano e inocente acabó en una vorágine casi enfermiza.
También me conocías mucho, nos conocíamos a veces demasiado, pero creo que no tanto tú a mí. Realmente espero que yo tanto no a ti.
Y sí, realmente quería librarme de ti de una vez y cualquier excusa me valía. Cualquier nimiedad, ya me daba igual sólo quería que desaparecieras. Sabes de sobra que me aconsejaron que cortara de raíz, que no me merecía la pena, yo pensaba que sí y bueno... Aguanté muchísimo y deberías saberlo si no lo sabes ya. Por fin tuve valor o hartura para mandarte a tomar viento porque el amor propio y no dejarse pisotear y menospreciar va antes, me llevó unos cuantos años, pero lo hice. ¡Lo hice y lloré de la emoción!
Claro que miro fotos con cierta nostalgia y hoy día nos hablamos, pero ya no es lo mismo ni lo será y eso me gusta.
Te conocía tanto que asustaba. A veces gracioso, a veces siniestro que con un simple gesto pudiéramos comunicar tanto.
Que no se me malinterprete, me parece algo maravilloso llegar a tener esa conexión con alguien, y muy bonito, pero si es una relación sana. Y sana digo porque de ser algo sano e inocente acabó en una vorágine casi enfermiza.
También me conocías mucho, nos conocíamos a veces demasiado, pero creo que no tanto tú a mí. Realmente espero que yo tanto no a ti.
Y sí, realmente quería librarme de ti de una vez y cualquier excusa me valía. Cualquier nimiedad, ya me daba igual sólo quería que desaparecieras. Sabes de sobra que me aconsejaron que cortara de raíz, que no me merecía la pena, yo pensaba que sí y bueno... Aguanté muchísimo y deberías saberlo si no lo sabes ya. Por fin tuve valor o hartura para mandarte a tomar viento porque el amor propio y no dejarse pisotear y menospreciar va antes, me llevó unos cuantos años, pero lo hice. ¡Lo hice y lloré de la emoción!
Claro que miro fotos con cierta nostalgia y hoy día nos hablamos, pero ya no es lo mismo ni lo será y eso me gusta.
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