domingo, 19 de marzo de 2017

Adiós a otro de mis demonios

No quiero volver a tener con nadie la complicidad que tenía contigo si el precio a pagar es una tercera parte de lo que me supuso.

Te conocía tanto que asustaba. A veces gracioso, a veces siniestro que con un simple gesto pudiéramos comunicar tanto.

Que no se me malinterprete, me parece algo maravilloso llegar a tener esa conexión con alguien, y muy bonito, pero si es una relación sana. Y sana digo porque de ser algo sano e inocente acabó en una vorágine casi enfermiza.

También me conocías mucho, nos conocíamos a veces demasiado, pero creo que no tanto tú a mí. Realmente espero que yo tanto no a ti.

Y sí, realmente quería librarme de ti de una vez y cualquier excusa me valía. Cualquier nimiedad, ya me daba igual sólo quería que desaparecieras. Sabes de sobra que me aconsejaron que cortara de raíz, que no me merecía la pena, yo pensaba que sí y bueno... Aguanté muchísimo y deberías saberlo si no lo sabes ya. Por fin tuve valor o hartura para mandarte a tomar viento porque el amor propio y no dejarse pisotear y menospreciar va antes, me llevó unos cuantos años, pero lo hice. ¡Lo hice y lloré de la emoción!

Claro que miro fotos con cierta nostalgia y hoy día nos hablamos, pero ya no es lo mismo ni lo será y eso me gusta.

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