lunes, 13 de agosto de 2018

La honestidad

¿¡Pero cuánto cuesta ser honesto!? ¿Es realmente tan difícil?
Cómo vamos a serlo con los demás si nadie lo es consigo mismo.

Nos fiamos de opiniones ajenas sesgadas y no de todas. El criterio de fiabilidad depende de cuánto estimes a esa persona y sólo si es un igual o superior aceptarás esa opinión, en caso contrario quedará descartada.

Tu cabeza te hará pensar que algo es más o menos válido en función de la subjetividad de tu estúpida cabecita para calificar a la gente. Acojonante.

Y te crees con toda la autoridad moral para dar tu estúpida opinión que NADIE TE HA PEDIDO sobre un tema en el que no tienes NI PUTA IDEA. Pero cómo me voy a fiar la opinión de un ser que ha formado la suya por opiniones externas a partir de individuos de su espectro de igualdad-superioridad. Que no es ni tu experiencia personal que es lo que te ha dicho gente que TÚ CONSIDERAS que "sabe". En resumen que eres gilipollas, pero tu estrechez mental no te deja verlo.

¿Honesta yo? Pues tampoco porque no tengo narices a decir esto a mucha gente a la cara, que es lo que se merecen y que deje evidente que son una panda de ignorantes con opiniones de "seres superiores" o que benefician a su persona.

Es muy triste que no seamos honestos con  la gente por las consecuencias de las respuestas.

martes, 23 de enero de 2018

Hoy vengo a hablar de la motivación y la moralidad

Hoy vengo a hablar de la motivación y la moralidad. De las experiencias vividas marcadas a fuego que nunca se han ido y siempre vuelven cuando menos lo necesitas.Inevitable hablar de la educación puesto que es el elemento conector.

El primer contacto con este mundo lleno de caminos de rosas con espinas que quiero resaltar fue a los seis años. Supongo que esa profesora dormiría bien por las noches y lo seguirá haciendo, pero yo no lo hacía. Por las noches no tanto, porque siempre tenía mis cuentos de antes de dormir y peluches que disipaban todas las penas, las mañanas eran otro cantar. Recuerdo que me entraba a las 9.00 a clase y mi madre me despertaba a las 8.00 para tener tiempo de prepararme para ir a clase. Yo ya estaba despierta o me había dormido una media hora escasa antes, agotada de tanto llorar. No siempre mis llantos despertaban a mis padres, ni mis gritos desesperados que les preguntaban que por qué me habían metido a ese colegio, que yo no quería ir a ese colegio con esa "seño". Supongo que ella dormiría bien y satisfecha creyendo que hacía una gran labor al mundo dando clase a 28 críajos de primaria.
 De verdad que odiaba a esa profesora y la sigo odiando hoy en día. Ahora tengo una opinión más madura, pero si nos volvemos a cruzar esperando al metro y tengo el día cruzado acabará en la vía cuando se aproxime el subterráneo, porque además la señora vive en una calle perpendicular a la mía.
¿Que qué mal me pudo causar esa señora que se aproximaba a los sesenta y enseñaba a los más peques? Las miradas de superioridad que siempre le noté hacia mi madre. Las limitaciones que imponía en los juegos (esto es difícil de explicar).Los castigos injustos, como aquella vez que decidió castigar a todos aquellos que tenían el baby en el suelo. ¡Maldito el momento en el que se me ocurrió decir que yo no había tirado el mío al suelo y que lo podría haber tirado alguien (adrede o no)! Que me castigó el doble que a todos por protestar. Me hervía la sangre. No sabía todo lo que me quedaba por tragar con esa señora. Si no fuera suficiente, el curso siguiente volvió a ser mi profesora y ya entramos en los intentos de dejar en evidencia delante de toda la clase. No sé, quizá por eso lo de hablar en público a día de hoy lo llevo jodido.Y los favoritismos más que evidentes, pero de ese tema hablaré después.
Han pasado casi veinte años, pero son recuerdos dolorosos que permanecerán conmigo. Bueno, "gracias", señora por hacer durante dos cursos que me costara muchísimo ir a clase y llorara de vez en cuando (con el paso del tiempo esto fue desapareciendo) antes de dormir porque no quería sufrirla más.

Desde los dos primeros años en ese colegio hasta el último año. Los años intermedios cuanto más cuanto menos, pero ese colegio me gustaba. Había profesores muy buenos y otros que creían y creen que lo son. 

La ética y la moral. Estábamos en cuarto, curso en el que se da o daba ética y ¡oh, profesor nuevo! Que resultó ser un joven que se iba a meter a sacerdote, pero se arrepintió; un señorito que se metió al ejército, pero se arrepintió. Los jueves de 13.15 a 14.15 eran terribles. Éramos el peor curso de todos y os aseguro que hubo un día al menos en que fue cierto. 

Ya habíamos tratado temas como el aborto y se había montado una de padre y muy señor mío, pero que jueves tras jueves hubiera jaleo en el aula, quejas de las aulas de alrededor,  broncas los viernes por el comportamiento y aviso a los padres del comportamiento conjunto e individual habían diezmado las ganas de bronca de la clase. A esas alturas del curso ya me había expulsado o estaban a punto, por lo que ni sentía ni padecía. Cierto día, el individuo, porque con él dimos la noción de individuo en los primeros temas tuvo que soltar que las personas homosexuales tenían una disfunción y blablablá. No sé si algún día se arrepintió o arrepentirá por decir aquello, como antes se ha arrepentido de muchas otras. Comentar algo así en ese colegio concertado, pero "progre" no era lo más acertado. Creo que nunca he visto más unión en una clase, ya fuera porque les había escandalizado lo dicho por el profesor o simplemente porque vieron la oportunidad, ocurrió algo muy gordo, pero con la Iglesia hemos topado y había algún profesor que al parecer compartía ese ideal. La mayoría no y fue un tema muy sonado, muchos profesores de verdad se interesaron por lo sucedido y nos dieron su apoyo. 
Lo de este señor no acaba aquí. No me siento muy orgullosa, pero sé que subirme la falda del uniforme y desabrocharme otro botón del polo influyó directamente en mi nota cuando fui a reclamar el examen. Fue sugerencia de una compañera de clase y nunca he vuelto a hacer nada así y si hubiera sido yo no lo hubiera hecho, a finales de cuarto no era yo, estaba demasiado quemada y con demasiada incertidumbre. Al final ninguna de las chicas suspendimos, no sé cosas.

Este pequeño recorrido por grandes momentos que me han incitado a la misantropía finalizan (de momento) en bachillerato. 
Podría haber hablado largo y tendido de esos profesores que ven una causa perdida y se aferran a ella como a un clavo ardiendo, ignorando al resto de la clase o esos que creen exigir un poco más al alumno que destaca, pero lo único que hacer es crearle un problema de presión por dar la talla. Por favor, dejen de leer autoayuda, meterse en la vida de los demás y den clase.

Quizá porque no sabía bien dónde me metía, que estaba a cuatrocientos kilómetros de casa y me podría sentir más desvalida, que era más consciente del mundo, pero el internado, lo que fue el internado.
Esas monjas, casadas con Dios que qué mal podrían hacer, bueno, los comentarios estilo "si estás aquí por algo será" prejuzgándote, sin saber que estas allí porque quieres o porque huyes de algo peor, esos para empezar.  Esa que era "madre" (porque ese era su como se llame porque ya me da igual) que entraba a dar clase de Filosofía en primero, con la cabeza bien alta exaltando moralidad y creyéndose conocedora y creadora de todo el pensamiento humano. Persona que de Filosofía sabía lo que ponía en el libro que teníamos y del que no te podías desviar una línea en el examen -o, espera, espera que nos hacía salir a la pizarra a decir la lección- pero ella para hacernos notar que estaba a favor de la pena de muerte y decir barbaridades varías sí se saltaba a la torera. Otro que tal baila era el Padre, creo que fue en el primer profesor -por llamarlo de alguna manera- que noté que corregía por apellido. Quien dice corregir por apellido dice corregir según te caiga el alumno, por quiénes sean sus padres, por el tiempo que lleve en el colegio... Era más evidente en cuanto al profesorado religioso, pero los otros profesores no se quedaban cortos no. Tantos exámenes hechos y sin verlos después, pero qué puta vergüenza. Se creerán salvados y con su sitio junto a Dios asegurado. 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El día en el que una choni me llamó "tonta"

        Cuenta la leyenda que la palabra "choni" para referirnos a esa tribu urbana de barribajeras, ( con piercing en el labio superior, seguramente inferior, bla bla blá, bla bla blá (han pasado ya unos 10 años de esa moda, a Diosito gracias, pero una imagen mental nos podemos hacer todos) fue tomada del hipocorístico de Asunción (que en paz descanse mi difunta abuela, la cual se llamaba así).

Cursando 4º de ESO en mi colegio de toda la vida, cierto día, me hizo llamar- y sin pedir yo audiencia- la choni por antonomasia del curso, la cual había quitado ese mismo curso el puesto a su antecesora. La jerarquía en estos mundos está muy clara, la más mayor, malota y chunga maneja el cotarro. La que me hizo llamar ya había repetido unas cuantas veces y tenía la mayoría de edad, a diferencia de quien ocupaba su puesto con anterioridad, además tenía peor fama, claro.
Inocente de mí fui, evidentemente tenía cierta congoja, a mí me la sudaba su jerarquía, pero sabía de sobra que me podrían putear un poco bastante lo que restaba de curso. 
Creo que es conveniente aclarar que estaba en cuarto de letras y que todos los borregos, desgraciados que no aspiraban a nada en la vida habían acabado ahí para poder sacarse el título porque era "más fácil", no porque sus inquietudes ante la vida se suplieran en esa modalidad. Pocas personas estábamos en esa clase porque nos motivase un bachillerato de "letras". Como somos muy básicos y en esas tribus urbanas son así, se había arrejuntado toda la escoria en torno a esta líder. "Valiente" de mí, tragué saliva y fui a averiguar qué hostias quería. Recuerdo perfectamente que ese día teníamos Educación Física y llevábamos el chándal del uniforme del colegio, también recuerdo que sucedió entre las primeras horas de la mañana.

Cuando llegué frente a la tipa esta me dijo:"Oye, tú eres un poco tonta ¿no?" Mi cara era de sorpresa, cuanto menos y de no haber comprendido bien lo que dijo por lo que continuó: "Lo digo porque no tienes muchos amigos y eso" Mi cara de estupefacción no sé cómo fue, pero se quedó incómoda. Se escuchaban risillas de fondo. Una vez que pude reaccionar fui pitando a mi sitio.

Una vez en zona segura, en mi sitio en la penúltima fila, conté lo sucedido a mi compañera de mesa y amiga de aquel entonces. Su reacción fue similar a la mía, pero no tan exagerada. Juntas estuvimos comentando sarcásticamente que ojalá leer estudios que relacionen la cantidad de amigos con la inteligencia de manera directamente proporcional. "Oh, un nuevo amigo en mi círculo, 5 puntos más de CI". 

Durante el recreo lo comenté con las chicas que formaban parte de mi grupo de amigas en aquel entonces que se encontraban en la modalidad de ciencias, nada que mi compi de mesa y yo no hubiéramos comentado con anterioridad.

Soy una persona que necesita cierta venganza, o esa superioridad moral de saber que "he ganado". A pesar de que tomaba a la queen choni por una estúpida con inteligencia superior a la media a la cual vería tarde o temprano pinchándose en cualquier estación de tren y/o un hijo en camino en unos meses, me sentía ofendida. Si el karma no hace su trabajo, ya lo haré yo. Para que esto sucediera no tuvo que pasar mucho tiempo, sólo llegar a una clase en la que algún profesor nos hiciera leer en voz alta. No sé quién sería el detonante, pero parecía una traca porque se repitió en varias asignaturas con diversos profesores.

Poco después de lo relatado anteriormente, no llegaría a pasar ni una semana, un profesor hizo leer a algunos alumnos en voz alta el libro de texto, los profesores suelen tomar a los que tienen más cerca, es decir, a los de las primeras filas ¿y quién se sentaba en primera fila? ¡Bingo! La queen choni. Comenzó a leer en voz alta y qué sorpresa la mía cuando su fluidez leyendo era superada por alumnos de segundo de primaria, ¡vaya! En este primer caso sólo lo comenté con mi compi de mesa que fue quien se dio cuenta de esto y me empezó a dar codazos para que saliera de mi mundo y volviera a la clase. En otras clases fue pasando algo similar, la tipa está leía en voz alta y parecía que lo leía alguien que acababa de aprender a leer hasta el culmen cuando la tutora, que nos daba historia le echó la bronca por leer así con 18 años que si no le daba vergüenza y poco después la profesora de lengua hizo lo mismo. Toda la clase era consciente de que la queen choni atemorizar y ser la más mala del lugar bien, pero lo de leer de manera fluida en voz alta malo.

Castigo el mío tener que ver su cara cada vez que veo la orla del colegio, porque por su apellido su cara de choni decorada para ser aún más choni se encuentra al lado de la mía debido a nuestros apellidos, pero c'est la vie.







martes, 23 de mayo de 2017

Game Over

Tengo la cabeza tan saturada, vivo tanto al día a día, ignoro tanto el calendario que no me había dado cuenta de que el viernes tendré mi última clase como estudiante de grado universitario. Sí, el año que viene el principio, sigo en la universidad, pero en una etapa completamente distinta.

Ha sido un año complicado, no me voy a engañar. No tenía tanto que hacer en cuanto a clases, pero sí tenía muchas responsabilidades. Sabía que se iba a acabar, pero lo veía lejano, me quedan cuatro horas de clase y aún lo veo lejano. Sigo casi sin creérmelo.

Ha sido duro, de los que más. Demasiados momentos de soledad que he intentado suplir, es aterrador sentirse sola. No siempre me he sentido así, pero muchísimas veces lo he sentido, sí. No es lo mismo tener tu rutina de clase, con tus amigas, que con desconocidos con los que vas a compartir una clase que ni te va ni te viene porque ya tienes la cabeza en otro sitio y más fuera que dentro, pero no tan fuera como te atreves a admitir. Cómo he echado de menos los dramatismos de las más dramáticas que yo que haberlas haylas, siempre quedará el "From the lost to the river" y recurrir a él porque bueno, por lo menos te ríes cuando no puedes más.

Claro que me arrepiento de no haber aprovechado más muchos momentos. Demasiado. Es una lástima no poder volver atrás. No puedo evitar pensar en las infinitas posibilidades que me he perdido. Ya lo he dicho en alguna otra ocasión, que suelo acabar brindando por "lo que puedo haber sido, pero nunca fue" y es terrible, a veces me atormenta. Aunque tengo asumido que mi vida es como he decidido que sea y está bien, muy bien, no me quejo y realmente me considero una persona afortunada, dentro de lo que cabe.

Ahora que acaba todo esto, no sé cómo seguirá. Vale que tengo un año de máster precioso para plantearme el futuro y...¿luego qué? Pensando en metas, logros, objetivos... llevo como una semana y siempre he tenido muy claro que quería ir a la universidad y bueno, ya casi tengo el grado completado y luego máster ¿después? porque algo tendré que hacer. ¿Pero yo quería ir a la universidad por mí misma o porque es lo que en casa siempre me han dicho y metido en la cabeza? Vale ¿y ahora qué? bueno, eso responderá mi yo del futuro, venga, siempre quitándome y huyendo de lo verdaderamente importante, tan madura como siempre.

Pues nada, a seguir divagando, pensando qué será de mí, qué podría hacer, qué conseguiré. Siempre naufragando en dudas, temores, incertidumbre.

martes, 4 de abril de 2017

Tenemos que hablar

No, sé que todo lo que empieza por esas palabras desencadena algo trágico y esto, como de costumbre, no es un excepción.

Hace un año imploraba al cielo un SOS casi a diario, pero me recuperé. De todo se sale.

No me gusta molestarte, pero tenía que hablar contigo, Máster, llevábamos mucho sin hablar.  Sabes que intento ser fuerte, Máster, tú mejor que nadie. Sé que tengo tu apoyo, que confías en que puedo y seguramente pueda, pero a veces no puedo más. Máster, ¿Qué he de hacer? Hay situaciones que me superan, cargas que se acumulan y no soy como tú, Máster. Me duela más o menos soy mortal, efímera y tengo límites. Cuando la desesperación nos supera y no podemos recurrir a lo mundano acudimos a lo divino, Máster, pero sé que te molesta que te eleve tanto. Me disculpo, Máster, pero es un "piropo", ya conoces mis tendencias religiosas y sólo quería que vieras que realmente no pierdo el sentido del humor, Máster.

Me he sentido como en esos tiempos pasados, Máster, otra vez se ha apoderado de mí. Llevo semanas, me atrevería a decir, y va a más, lo he hoy ha sido un gran aviso. No se me van las náuseas, hoy he sentido una gran contracción en el estómago y llevo toda la tarde sintiendo que me arden las entrañas. No quiero volver a eso, Máster, fue una de las peores épocas de mi vida, bien lo sabes, Máster, estabas ahí.

Hace nada tenía ganas de vivir, Máster, pero ya... Hoy se me han quitado las ganas de hacer muchas cosas, ha sido un día duro. Después de haber estado realmente bien duele que un día empieces a recibir palos y más palos, Máster.

No quería mentirte, Máster, ni tampoco ocultarte información. Sí, han vuelto esos sueños en los que es tan fácil caer al vacío, un vacío sin fondo, sin apoyos para evitar la caída, he estado muy arriba, sé que si caigo dolerá y mucho. Vale, tengo que admitirte que hoy también he visto borroso durante minutos y que casi me desmayo, de acuerdo, también me ha faltado el aire y he estado a punto de hiperventirlar, no me pasas una, Máster, sé que te has preocupado.

Tengo que preguntarte: ¿Esto va a ser mi vida ya?¿Preocupaciones que acaban perjudicando mi salud?¿Problemas y más problemas? No sé si quiero esta vida, Máster ¿La merezco? No quiero volver a pensamientos oscuros, sí, los últimos recientes fueron hace un año, Máster, pero no puedo controlar todo lo que hay en mi cabeza, al igual que no puedo controlarlo todo y sabes lo mucho que me molesta, Máster.



Los falsos ateos recurren a Dios en momentos así, pero yo recurro a ti ¿Qué soy? Supongo que tan cobarde como ellos o más. Perdóname mis pecados diarios, Máster.


martes, 21 de marzo de 2017

Mis lugares secretos: El palacio


Es grande y tiene un sinfín de habitaciones muy amplias, pero no frecuento todas. En su mayoría es blanco, parece de mármol, se pueden apreciar detalles dorados. Tiene un larguísimo pasillo y a cada lado enormes ventanales de arco por los que puedes ver el cielo azul y las nubes blancas, pero sobre todo las nubes. A veces se pueden apreciar los rayos de sol. Desde la biblioteca también se pueden ven, y creo que mejor, el pasillo es para contemplar las nubes y la biblioteca para leer aprovechando los rayos de sol. Es una biblioteca estupenda, no es pequeña, pero de extensión tampoco muy grande, pero si es alta, muy alta ya que tiene al menos cuatro metros de altura. Dentro puedes ver las estanterías llenas de libros, la mayoría de encuadernación en cuero y hojas muy amarillas, aunque bastante bien cuidados. He leído la mayoría y prometo que leeré todos. También hay una vieja butaca de cuero marrón, es donde me pongo a leer. Me entra la luz por cada ventana que están a diestra y siniestra de la butaca. Detrás siguen los libros y una escalera de madera que me permite trepar para buscar títulos. Pero soy un desastre, hay montones de libros el suelo,  también al lado izquierdo de la butaca y casi tapando una mola del mundo la cual es muy antigua, tiene hasta un dragón dibujado y tiene dibujada La Atlántida.

Me gustan los atardeceres, pero nunca he visto ninguno desde dentro. Sólo he ido de día. Tengo una teoría y un miedo. Cuando cruzo por el pasillo para ir a la biblioteca y veo a uno de los autómatas que lo custodian corro, siempre me ha gustado correr por los pasillos, pero aquí es por supervivencia, sé que no me van a hacer nada, están programados para una función ¿pero cuando se acerca la noche? Temo que me van a hacer algo. En la biblioteca pueden entrar, pero no si yo estoy dentro. He intentado ver cómo caía la noche desde dentro, pero cuando empiezan a entrar rayos de luz anaranjados me invade el sueño y me duermo. Al despertar están los nuevos rayos de sol que comienzan el nuevo día. he intentando un incontable número de veces vencer a Morfeo, pero lo doy por imposible. Sólo me queda leer y estar a salvo en mi lugar secreto.

domingo, 19 de marzo de 2017

Adiós a otro de mis demonios

No quiero volver a tener con nadie la complicidad que tenía contigo si el precio a pagar es una tercera parte de lo que me supuso.

Te conocía tanto que asustaba. A veces gracioso, a veces siniestro que con un simple gesto pudiéramos comunicar tanto.

Que no se me malinterprete, me parece algo maravilloso llegar a tener esa conexión con alguien, y muy bonito, pero si es una relación sana. Y sana digo porque de ser algo sano e inocente acabó en una vorágine casi enfermiza.

También me conocías mucho, nos conocíamos a veces demasiado, pero creo que no tanto tú a mí. Realmente espero que yo tanto no a ti.

Y sí, realmente quería librarme de ti de una vez y cualquier excusa me valía. Cualquier nimiedad, ya me daba igual sólo quería que desaparecieras. Sabes de sobra que me aconsejaron que cortara de raíz, que no me merecía la pena, yo pensaba que sí y bueno... Aguanté muchísimo y deberías saberlo si no lo sabes ya. Por fin tuve valor o hartura para mandarte a tomar viento porque el amor propio y no dejarse pisotear y menospreciar va antes, me llevó unos cuantos años, pero lo hice. ¡Lo hice y lloré de la emoción!

Claro que miro fotos con cierta nostalgia y hoy día nos hablamos, pero ya no es lo mismo ni lo será y eso me gusta.

sábado, 11 de marzo de 2017

El Elixir

          El tiempo "El tiempo todo lo cura". Yo necesita madurar y ya lo creo que lo he hecho en este último año, durante un gran intervalo de tiempo (al menos eso es lo que me han dicho). Era necesario.

Desconozco si fue autoengaño, exceso de idealización -porque no lo vamos a negar, había una idealización, casi idolatración- inexperiencia, dejarse llevar, comodidad o qué, pero me sentía o creía sentir bien, muy bien, realmente bien y no me planteaba más allá.

Ahora lo veo de otra manera, ya sabía que estaba casi atrapada en una rutina, una rutina que en muchas ocasiones odiaba pero qué iba a decir. No creo ni que haga falta recordar esos interminables y cada vez más frecuentes silencios que premonizaban un fin. Lo sabías desde hacía tiempo, yo también, sabes que soy cobarde y te agradezco haber dado ese paso. Antes tenía muchas preguntas, ya sabes que me mata la curiosidad, pero no quería preguntar porque estaba destrozada y no quería morir más, y ni sabía la que se me venía encima.

Porque no fuiste sólo tú. Fue lo que se detonó, a pesar de esa "libertad" que me prometiste y que te negué que iba a tener, pero que sí tuve y ahora tengo el valor de confesar. Sí, a pesar de todo me sentía libre y fue grandioso.

Prometo que es la última vez que lloro por esto, pues considero que lo he superado, pero entiende que me da pena verme -mirando atrás- atrapada en esa espiral que cada vez constringía más y que cuando por fin estaba fuera, me vi llena de heridas muy profundas y que dolían, por supuesto que dolían, no veas lo que dolían.

No sólo me han quedado esas heridas, no, no, no, ¡NO! Tenías mucha influencia sobre mí y se me han quedado marcadas actitudes que tenías y no te odio como dijiste que lo haría, lo que odio es eso que era tuyo y has dejado en mí. No todo, pero sí el cómo me tratabas, evidentemente no siempre, pero algunas actitudes hacia los demás: el elitismo y clasismo, sobre todo eso y los desprecios, un gran número de veces consecuentes de ello. Ahora soy así, yo no era así, era más humor que tomármelo en serio, como a veces peco de ello ahora. Mi soberbia con esos impulsores crean algo terrible. Me ha parecido terrible tener gestos que veía que rean reflejos de ti.

Te pido que no machaques a nadie como yo me sentía machacada. Que no te teman, que no se sientan con la obligación de o cumplir ciertas expectativas. No sé si se puede explicar o justificar con el contexto,

Has sido profeta, pero no completa. Te reconozco la libertad, pero no te voy a odiar a ti como persona, creo que no lo he hecho y sabes que no es algo que se me dé especialmente bien y de todas formas no quiero, eso es lo fácil, cómodo, habitual? Has sido alguien con quien he aprendido mucho y a quien he querido muchísimo, no te mereces mi odio. Realmente quiero que te vaya bien y así lo deseo, lo digo de corazón.

No espero respuesta de ningún tipo, aunque tampoco creo que lo llegues a leer. No te voy a decir un "te perdono", no creo que haya nada que perdonar (Y si me pones un apodo la puta niña caprichosa va a querer saberlo, la curiosité c'est la curiosité). Te agradezco lo bueno y deseo que seas feliz.

martes, 7 de marzo de 2017

Nada es al azar.

     Desde el profesor que dice: "un ejemplo elegido cuidadosamente al azar" que no es al azar y que ha copiado a otro profesor hasta cualquier actividad fática está elegida cuidadosamente al azar.

Una persona que pueda parecer a priori impulsiva, cavila sus decisiones, ya lo creo que lo hace. ¿Creéis que esa reduplicación del "lo" es un descuido? No, está por algo. No hacemos por hacer, no dejamos nuestro sino camino de la incertidumbre, hay una razón, la hay.

Que qué quiero decir con esto... Que está en tu cabeza que todo tiene una intención siempre hay "algo". Una intención comunicativa, una espera de una respuesta por parte de otro interlocutor, un quiero esto por esto y esto pero porque hay una razón detrás.

Me estoy desviando de lo que quería decir y evidentemente hay una razón. Y claro que existen los descuidos, las sin ganas pero hacemos las cosas por una finalidad.

Quería hablar de mi tatuaje y no irme por las ramas que lo hago mucho, me gusta irme por ls ramas y odiar (a ratos) los árboles generativistas. Menuda manera de hilar...
Lo que realmente quiero hacer es describirlo. Esa frase que se repite una y otra y otra vez que estaba escrita en un triángulo, claro, y sobre una pieza de puzzle, que por qué una pieza de puzzle pues por lo que dice esa frase, por esa saga de películas y lo que me ayudó/desayudó y todo lo que ha supuesto para mí. Por un libro de un escritor francés muy peculiar. Por encajar? JAJAJA no quiero volver a temas antiguos.

Más que una pieza de puzzle, a veces puedo pensar que es una cruz (volvemos al libro, por qué querré recuperar ese libro que por qué...)una cruz porque quizá ya me haya dado cuenta de lo malévolo que es el mundo y que nos depara algo terrible que me asusta demasiado, tanto que a veces no puedo soportar. 

Muy puntilloso, mucha exigencia, pero "descuidos" porque la perfección no existe ¿no?

Seguramente lo escrito no tenga mucho sentido porque sólo lo he pensando y no lo he plasmado y ya sabemos que no corrijo ni leo lo que he puesto antes de publicarlo y es muy posible que haya omitido algo que he pensado ¿descuido o azar?

No sé si realmente quiero pensar en ello, la noche que hice el diseño original y no al que me he visto obligada por problemas de espacio, estaba mal qué digo mal, me sentía la persona más miserable del mundo, no creo haber estado tan mal nunca y de verdad espero no volver  a estarlo y creo que hacer ese dibujo fue lo único que me pudo distraer de lo que estaba pasando. Fue muy doloroso y quería llorar y pasarlo mal al hacerlo Y me dolió, bastante, no lo suficiente para llorar, vaya, pero fue un gran dolor. No puedo explicar bien el porqué, pero necesitaba el dolor, quizá para romper con todo eso de una manera definitiva.



martes, 16 de agosto de 2016

No, no lo es.

No, no lo es. No es un corazón roto, es un alma rota, un alma que se ha cansando de vivir, que no puede más, que necesita ... Huir! Y por cobardía, como siempre, pero también por necesidad. Porque en lo más profundo aún desea vivir un poco más, aunque sólo sea un poco. Pero por qué si no es capaz de ver lo que le espera en unos meses (aunque lo desea visualizar) y qué decir de unos años. Son insoportables los miedos que le acompañan cada noche, nunca se van y si lo hacen vienen otros y los que se han ido inevitablemente vuelven a aparecer tarde o temprano. Un miedo terrible al futuro y sabes qué: el futuro siempre va a estar ahí.

jueves, 21 de enero de 2016

Mi visión de «Crátilo»

Para la clase de Enfoques Interdisciplinares en Lingüística tuve que leer "Crátilo", uno de los diálogos de Platón, he decidido compartir con los lectores de mi blog, si es que aún queda alguno, la especie de ensayo/reseña/lo que me pasaba por la cabeza que escribí para entregar en esa asignatura.

viernes, 1 de mayo de 2015

Psychotic yo, confesiones

Siempre había pensado que el mundo estaba hecho para mí. Todo, gracias a una fuerza superior se había ordenado para dar lugar a esa vida perfecta. Una vida que había sido creada para que esa persona que la viviese, fuese la más dichosa de todas cuantas ha habido. Es fantástico que todo el Universo conspire para que nazcas.
De repente te das cuenta de tu infinita felicidad mientras viajas en el tren de vuelta a casa tras un largo día en la Universidad.   Aprecias algo que siempre ha estado ahí pero que había pasado inadvertido.  Ese algo es tu manera de apreciar las cosas como lo hacías antes, antes de perder la esperanza en el mundo y madurar y darte de hostias con el mundo y que se quebrara toda esa perfección que te acompañaba o estado natural que poseías. Puedes observar el cielo con admiración, tiene unos colores vivos que parecen típicos de una fotografía saturada. Admiras ese precioso naranja que baña los cielos de Madrid y aunque se deba a la contaminación te da igual porque es un espectáculo muy bello. La música que suena en tu iPod, aunque sea la de siempre tiene vida y puedes apreciar bien la música y las letras. Estás maravillado porque lo tenías y no habías sabido apreciarlo ¿y por qué ahora?
El mundo es hermoso, es fácil darte cuenta de ello, lo difícil es zafarte de las distracciones que te impiden verlo y admirarlo. Quizá cuando aprendas a mirar de verdad sea tarde.
En muchos momentos de mi vida la he admirado de veras, sabiendo que estaba hecho para mí y nadie podría impedir que consiguiera mi fin: mi perfeccionamiento como persona. Por desgracia no siempre ha sido así.
Empezaré por presentarme, pero a medias, no me parece adecuado revelar demasiado acerca de mi identidad. Yo quiero que conozcas mi historia, no me que conozcas a mí, aunque es muy posible que acabes conociéndome a partir de ésta.  Lo que considero que necesitas saber es que soy una persona, un ser humano o que por lo menos lo parezco, aunque crea que soy algo más, no un simple ser.  Mi vida ha sido bastante fácil gracias a unos padres que trabajan por  lo que no tenemos una mala posición social.  Por supuesto vivo en Madrid, una ciudad que enamora y de la que yo me prendé. Aquí es donde prioritariamente sucede mi historia. Es magnífica, la protagonizo yo.
Empecemos por mi extensa etapa de inocencia. Todos tenemos una etapa así, eres feliz en tu ignorancia. Eres idiota. Vives en un mundo sujeto por algodones que han colocado tus padres y otros seres que aprecian tu existencia. También es posible que hayas nacido desdichado y nadie te quiera, en ese caso lo siento. Lamento que tus ojos se abrieran antes de tiempo y tu vida no fuera tan genial como la de otros. Es azar o compensación por otra vida o por el futuro ¿Quién sabe? De ese periodo de tiempo no tengo mucho que destacar, salvo quizá que el trato que tenían los adultos conmigo de una atención casi constante y rodearme de caprichos los cuales han podido condicionarme. Pero es normal que unos padres que llevan años intentando concebir un bebé y que después mucho tiempo lo consigan mimen excesivamente a su criaturita.  Aún más si añadimos problemas surgidos en el parto, ciertas  complicaciones en el que se ha temido por la vida de todos. Padre, madre y bebé. Sí, el padre también ha tenido riesgos y casi un infarto por los problemas que se fueron originando. Después de superar las adversidades y siendo una familia católica y practicante como Dios manda solo queda darle las gracias a Él.
Desde muy joven te hacen creer que estás con vida porque Dios así lo ha querido y tú te lo crees porque todo aquello que dicen tus fantásticos padres es cierto. Es estupendo vivir en una pompa protegido te todo mal que hay en el mundo, pero también es terriblemente aburrido.
Vienes de una familia de bien, no hay conflictos internos- que tú sepas- la vida es maravillosa y existe para que tú tengas un gran papel en ella ¿qué menos que agradecérselo sacando buenas notas sin apenas esfuerzo gracias a ese cerebro que el mismo Dios te ha dado a ti? ¡Qué bueno es Dios por haberme facilitado esta vida!
Según vas creciendo, haciéndote mayor y siendo más consciente del mundo, te vas dando  cuenta de que tus padres te han mentido.  No existe un tal Ratoncito Pérez, ni unos Reyes Magos u Olentzero. Unos desconocidos no te entregan regalos o dinero porque hayas perdido un diente o sea una fecha señalada del calendario.
No todo es tan cómodo como en un principio creías. Antes sacabas muy buenas notas porque todo era muy sencillo y tu cerebro una esponja que absorbía todo. Ahora cuesta un poco más y hay que asentar conocimiento de otra manera. Aun así, sigues estando a la cabeza de la clase y asumiendo que esas mentiras piadosas de tus padres son por tu bien, para que sigas con la niñez más tiempo o lo que es lo mismo con ceguera del mundo real, pero tú sigues en tu mundo confortable y aburrido.
Un día te despiertas y eres adolescente, esa etapa de tu vida de la que todo el mundo lleva tiempo hablando, en la cual se van a producir tantos cambios en tu cuerpo. Yo lo veía como algo terrible y lo fue.
Realmente no estuvo tan mal. No fue tan aburrida como otras y a mí me encanta experimentar, saber, conocer y la adolescencia es una gran etapa para ello. Por primera ver empiezas a pensar por ti mismo, te haces preguntas que antes serían irreplanteables. Dudas. Algo dentro de ti sabe que se acabó aquello de contar absolutamente todo a tus padres, ahora estás en camino de convertirte en un adulto y de iniciar una fase irrepetible en la cual tienes que aprender a sacarte las castañas del fuego porque papi y mami no van a estar siempre para solucionar tu vida, o no deberían. Recuerdo que el fuego me apasionaba, encender cerillas o mecheros para prender velas -¿Quién no ha observado alguna vez cómo la vela fundida se deslizaba hacia la base de esta misma?  - o quemar un papel, se convirtió casi en una adicción. Esperaba con ansia el momento de quedarme sola en casa para hacerlo a lo grande. En  el momento que se cerraba la puerta ya tenía una pila de papeles que ya no necesitaba como páginas arrancadas de cuaderno, folios con defecto de impresión o algún examen con una nota mediocre que prefería olvidar.  Cogía la preciada materia prima y el instrumento, un mechero; acudía al lugar ideal para proceder y donde posteriormente eliminaba las pruebas de mi crimen perfecto: el baño. Los primeros días mi ambición llegaba a quemar unas cuatro hojas en el lavabo, pero con el tiempo necesitaba más y más hasta que llené la bañera y empecé a arrojar una hoja ardiendo y luego otra y otra más una vez toda la bañera estuviera en llamas mi ilusión sería suprema. Lo malo es no contar con pequeños imprevistos que fastidien tu obra, me refiero que a que el fuego crezca más de la cuenta y empiece a invadir la estantería del baño y alguna esponja sea mártir en tu experimento. Tampoco está mal ver arder el plástico de una esponja tras llevar meses centrado en papel principalmente. Se aprende de los errores se toma precaución para las próximas veces, que las habrá. Muchos adolescentes se masturban y exploran su cuerpo, cuando se quedan solos en casa, yo quedo cosas, llámame ser extraño que puebla este mundo. A día de hoy quemar cosas me sigue encantando,  algo que se combina con una de mis aficiones veraniegas que es hacer una barbacoa y sí, me encanta encender a mí el fuego.
Si alguien llega a creer que no me masturbaba porque fuera de índole religiosa que sepa que está en un grave error, en mi adolescencia yo era una persona completamente atea y declarada. Ya he dicho que es una gran etapa para dudar e investigar ¿Por qué no dudar de Dios? Ya me habían mentido antes, esto podría ser también una de las grandes mentiras de la humanidad. Y leyendo y buscando en Internet y por llevar la contraria al profesor de Religión de turno y por querer tener algún primer pensamiento propio y por seguir abusando de esta conjunción y crear un polisíndeton. En resumen que soy rebelde y eso no quita que la masturbación humana empieza en la infancia y todos lo sabemos lo hemos experimentado porque tú sabes que en ciertas zonas el roce te da gustito y te gusta el contacto en esa parte ¿o   no? Es algo natural y lanzo una nota a quien lea esto: No traumatices a tus hijos con una idea errónea de lo que supone la masturbación o estarás colaborando en la creación de un ejército de mojigatos y reprimidos que vivirán esclavos de sus frustraciones.
A pesar de la mucha confianza que tengo en mí también tengo miedos, uno de ellos, el mayor de todos me hizo en un momento de desesperación rezar a Dios para poder salvarme de tal mal. Otros, algo más racionales o no aunque un poco vergonzosos prefiero contarlos a modo de historieta y aquí tienes uno de ellos, lector de mi discurso escrito.
 La historia la llamo Cómo obtuve mi primer Pokémon y cuenta lo siguiente:
Pincha aquí para conocer la historia

La historia está inacabada pero debería quedar claro que a partir de ese descubrimiento se empiezan a producir cambios que hacen que supere mi temor. Me considero una persona cobarde y tengo muchos temores, mi experiencia personal me ha hecho ser así. Otra cosa que temo son mis sueños, no puedo controlarlos y cuanto más mayor he sido, peor se me ha dado el tema. Te voy a pedir que visualices y conviertas en imagen este texto que te voy a presentar:


¿Me has hecho caso? Gracias. Espero que no hayas pasado un muy mal trago, creo que me empiezas a caer bien y no te conozco, pero agradezco que continúes leyendo. Todos tenemos enemigos, o por lo menos los hemos tenido o alguien que se haya enfrentado a nosotros en algún momento determinado. ¿Cómo surgen los enemigos? Bueno, cada uno tiene sus métodos. Mi siguiente historia no es el origen, puesto que si no lo hubieran sido no habría sucedido, sino el detonante de mi caos. Y los protagonistas de mi sueño anterior y también la razón por la que acabé en el lugar odiado, aunque eso ahora no nos ocupa. Dicha historia se titula: Relato que me metió en líos, porque justamente fue lo que hizo.


Esta historia, con personales reales despersonificados algunos y convirtiéndoles en seres míticos, esconde una historia real. Una historia que desencadenó mi caos, pero que acabó con mi aburrimiento. Acabamos de llegar a mi plena adolescencia o casi el final de ella.
¡Qué divertido es experimentar! Y aún más si es con drogas o sexo, dirán algunos o con los dos a la vez, dirán otros. Cuando tienes un vicio es difícil frenar, a veces. Creo que mi maravillosa vida no hubiera llegado a su culmen si no hubiera entrado en contacto con ambas disciplinas.
Las drogas están bien, si sabes cuándo has de parar. Son unos evasores de la realidad estupendos y en ocasiones es muy necesario salir del mundo real, pero como no sepas controlarlo te consumen a ti y no tú a ellas. He despertado muchas mañana sin saber cómo he llegado a ese sitio o en qué circunstancias, bajo sus efectos creía que era feliz,  al despertar sabía que no.
Es preferible el sexo, dejarte llevar y no poder evitar hacerlo. Innovar una y otra vez en diferentes posturas con diferentes personas, una cada vez o varías; de tu mismo o distinto sexo. Probarlo todo y disfrutar porque para eso está. Que sirva para procrear es una función secundaria que existe para que no se extinga la especie. Es magnífica la sensación de sentir placer, un placer que te proporciona otra persona y que tú también se lo proporcionas a ella, algo que concluye con un apoteósico final que es el orgasmo. El sexo hay que probarlo con amor, sin amor; con ganas, sin ganas quizá siempre haya ganas, aunque sea un poquito- siendo dominado, siendo sumiso, BDSM y todas las parafilias que puedas imaginar. Existe es muy sano y está para disfrutar.
Quizá mi decadencia comenzó el día que me dejé llevar por mis pasiones, y sin control alguno sobre mí dejé desatados todos mis vicio, perdí casi la razón, ese declive me llevó a cometer el acto más increíble de mi vida, quizá no estuviera bajo los efectos de ninguna sustancia, quizá sí. Lo único que realmente sé es que fue real y me cambió para siempre. ¿Quieres saber qué fue? ¿No lo temes? ¿Me crees capaz de cualquier cosa? Bueno, pues que sepas que he faltado a nueve de los diez mandamientos, al único que no he faltado es el séptimo ¿Te interesa mi historia con el quinto? No te estoy hablando de ningún animal que se cruzara por mi camino mientras conducía la moto o la bici, ni de algún insecto que perturbara mi paz, hablo de una vida humana. Irónico me parece que acabar con una vida te haga sentir a ti más vivo, pero así es. Sientes que tienes tanto poder mientras acabas con su vida, puedes hacerlo lentamente y que sufra o rápido y acabar angustia. Si realmente existe un Dios, algo que dudo con mi agnosticismo actual, se debe sentir de una manera similar a como en ese momento me sentí yo, decidiendo si dejaría que viviera o no. Yo tenía un cuchillo en mi mano, siempre me han fascinado las armas blancas, son unas herramientas perfectas y han ayudado al hombre durante toda la historia, el caso es que rasgar su piel y penetrar el filo en su carne mientras la sangre empezaba a brotar por el corte es la sensación más inaudita que pueda existir, digo desde mi experiencia. No volví a repetir de esa manera, pero si una experiencia personal y con mis propias manos, en un cuello ajeno. Al principio las venas están muy hinchadas y sientes cercana su respiración, tras un apogeo crees perder el control y que la víctima vencerá, aunque realmente se ha rendido, en unos segundos se desplomará. Tú has ganado ¿Sí? ¿Soportarás esa carga en tu conciencia?
Te has dado cuenta de lo que has hecho, no ha estado demasiado bien, han sido unos años muy caóticos y antes apreciabas la belleza del mundo, algo que parece que has olvidado para concentrarte en el placer propio. Sabes lo egoísta que es aprovechar los recursos de este grandioso mundo en el que vives sin dar nada a cambio. Aún puedes hacer algo bien, cambia. Lo intentas, no lo consigues, mas no te rindes. Algún día te darás cuenta de que siempre haciendo las cosas bien los problemas a veces sólo se multiplican, tienes que dejarlo fluir y no forzarlo.
Pasa el tiempo, las cosas no mejoran y realizas un breve escrito:

"Hoy he pensado en colgarme. Lo hubiera hecho, aunque muy a mi pesar había demasiados peros que me lo impedían.
Ya tenía pensando lo que me iba a pasar por el cuello, el cinturón de mi albornoz; el lugar elegido para colgarlo era el marco de la mampara de la bañera, pero era poca altura, no sabía si soportaría mi peso.
Además, estaba a punto de meterme en la bañera, ya estaba en bolas y no me atrae nada la idea de que la desnudez me acompañe en nacimiento y muerte."

Necesitas ser feliz, olvidar el pasado y apreciar mi vida, pero no sabes qué hacer necesitas acabar con esto, algo harás, no te puedes quedar con los brazos cruzados, quizá haya otra manera Dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerto pero ¿y si la muerte fuera una solución?